martes, 26 de enero de 2010

La banca asegura que las promotoras no pueden pagar su elevada deuda

Según se informa en “El País” a día 26 de enero de 2019, la asociación Hipotecaria está pidiendo la intervención del Estado y el Banco Central para cubrir la deuda que el sector inmobiliario tiene con ellos, la cual asciende a la cantidad de 325.000 millones de euros.

“Algunos estudiosos han dicho que la deuda de bancos y cajas con los promotores es similar a los créditos subprime o basura de los anglosajones. Otros lo niegan y argumentan que no es lo mismo tener un activo financiero de dudosa paternidad por el que el mercado no da ni un euro que poseer suelo o una promoción de casas en construcción, que siempre tendrá un valor residual. “

La cosa es que ahora, Santos González, ex empleado del Santander y presidente de la Asociación Hipotecaria Española, dice que las promotoras no pueden hacer frente a los pagos de sus créditos y le pide ayuda al Banco Central (banco de bancos, encargado de mantener la estabilidad del sistema financiero). El problema es que estos bancos no tuvieron problema en conceder créditos a mansalva para construir por doquier, y ahora, con la crisis y la burbuja inmobiliaria, ven muy difícil que ese dinero pueda volver.

La burbuja inmobiliaria tiene su raíz en la masiva especulación en el campo de la construcción que ha caracterizado a este país en los últimos años. Como las promotoras salían continuamente beneficiadas de la venta del suelo y viviendas, la crisis les ha pillado por sorpresa. El problema es que este sistema es limitado, y cuando esta “burbuja” se rompe, nos encontramos con que todo el futuro beneficio no está asegurado. La gente no compra esos pisos (porque tiene miedo a gastarse el dinero, o no tiene dinero y el banco no concede un crédito porque tiene miedo de que no se lo devuelva) y las promotoras no tienen dinero para pagar al banco.

A pesar de todo, no todos los pronósticos son tan negativos. Las patronales de bancos y cajas aseguran que la situación no es tan grave, y que la crisis no ha llegado al nivel en el que las provisiones no puedan hacer frente a los impagados. Así que, a pesar de todo, parece que el banco central no tendrá que asumir la responsabilidad del reajuste. Sin embargo, nos encontramos ante una situación muy delicada y nos debería servir de lección a la hora de confiar en la reversibilidad de unas inversiones tan insostenibles.

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